Cuentos Cortos

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La máscara de la Muerte Roja

La «Muerte Roja» había devastado el país durante largo tiempo. Jamás una peste había sido tan fatal y tan espantosa. La sangre era su encarnación y su sello: el rojo y el horror de la sangre. Comenzaba con agudos dolores, un vértigo repentino, y luego los poros sangraban y sobrevenía la muerte. Las manchas escarlata …

La máscara de la Muerte Roja

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El poder de las palabras

Oinos. —Perdona, Agathos, la flaqueza de un espíritu al que acaban de brotarle las alas de la inmortalidad. Agathos. —Nada has dicho, Oinos mío, que requiera ser perdonado. Ni siquiera aquí el conocimiento es cosa de intuición. En cuanto a la sabiduría, pide sin reserva a los ángeles que te sea concedida. Oinos. —Pero yo …

El poder de las palabras

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La isla del hada

Nullus enim locus sine genio est. (Servius) La musique —dice Marmontel en esos Contes Moraux [96] que en nuestras traducciones hemos insistido en llamar Cuentos morales como en remedo de su ingenio—, la musique est le seul des talents qui jouisse de lui même; tous les autres veulent des témoins. Aquí confunde el placer que …

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El aliento perdido

Cuento que nada tiene que ver con el Blackwood ¡Oh, no respires…!, etc. (Melodías, de Moore) La desdicha más manifiesta cede finalmente ante el incansable coraje de un espíritu filosófico, así como la ciudad más inexpugnable ante la incesante vigilancia de su enemigo. Salmanasar, como nos lo enseñan las Escrituras, sitió Samaria durante tres años, …

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Un cuento de las Montañas Escabrosas

Durante el otoño del año 1827, mientras residía cerca de Charlottesville (Virginia), trabé relación por casualidad con Mr. Augustus Bedloe. Este joven caballero era notable en todo sentido y despertó en mí un interés y una curiosidad profundos. Me resultaba imposible comprenderlo tanto en lo físico como en lo moral. De su familia no pude …

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La conversación de Eiros y Charmion

Te traeré el fuego. (Eurípides, Andrómaca) Eiros. —¿Por qué me llamas Eiros? Charmion. —Así te llamarás desde ahora y para siempre. A tu vez, debes olvidar mi nombre terreno y llamarme Charmion. Eiros. —¡Esto no es un sueño! Charmion. —Ya no hay sueños entre nosotros; pero dejemos para después estos misterios. Me alegro de verte …

La conversación de Eiros y Charmion

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El alce, Edgar Allan Poe

Con frecuencia se ha opuesto el escenario natural de Norteamérica, tanto en sus líneas generales como en sus detalles, al paisaje del Viejo Mundo —en especial de Europa—, y no ha sido más profundo el entusiasmo que mayor la disensión entre los defensores de cada parte. No es probable que la discusión se cierre pronto, …

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El duque de l’Omelette

Y pasó al punto a un clima más fresco. (Cowper) Keats sucumbió a una crítica. ¿Quién murió de una Andrómaca? [115]. ¡Almas innobles! El duque de l’Omelette pereció de un verderón. L’historie en est brève. ¡Ayúdame, espíritu de Apicio! Una jaula de oro llevó al pequeño vagabundo alado, enamorado, derretido, indolente, desde su hogar en …

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El demonio de la perversidad

En la consideración de las facultades e impulsos de los prima mobilia del alma humana los frenólogos han olvidado una tendencia que, aunque evidentemente existe como un sentimiento radical, primitivo, irreductible, los moralistas que los precedieron también habían pasado por alto. Con la perfecta arrogancia de la razón, todos la hemos pasado por alto. Hemos …

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La conversación de Eiros y Charmion

Te traeré el fuego. (Eurípides, Andrómaca) Eiros. —¿Por qué me llamas Eiros? Charmion. —Así te llamarás desde ahora y para siempre. A tu vez, debes olvidar mi nombre terreno y llamarme Charmion. Eiros. —¡Esto no es un sueño! Charmion. —Ya no hay sueños entre nosotros; pero dejemos para después estos misterios. Me alegro de verte …

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