El día de todos los santos

El 1 de noviembre la iglesia Católica celebra la solemnidad de Todos los Santos. Fiesta instituida en honor a todos y cada uno de los santos, conocidos o desconocidos, por su gran labor de difundir el mensaje de Dios. Muchas personas asisten hoy a una misa especial en su honor.

El día de Todos los Santos es una solemnidad cristiana.

Esta celebración tuvo sus orígenes en el siglo IV debido a la gran cantidad de mártires de la iglesia. Más adelante el 13 de mayo del año 610 el Papa Bonifacio IV dedicó el Panteón romano al culto cristiano. Es así que se les empieza a festejar en esta fecha.

Posteriormente el Papa Gregorio IV, en el siglo VII, trasladó la fiesta al 1 de noviembre.

Todos los santos
San Isidro Labrador es el patrono de los agricultores. Foto: Wolfgang Sauber

Los santos “canonizados” oficialmente por la Iglesia Católica son varios millares. Pero existe una inmensa cantidad de santos no canonizados, pero que ya están gozando de Dios en el cielo, declararon autoridades de esta institución.

El día de todos los santos está dedicado especialmente a los santos no canonizados

La iglesia busca reconocer la labor de los “santos desconocidos” que arriesgaron su vida por la justicia y la libertad de forma anónima.

Todos los Santos
Esta festividad es diferente a la de “Día de Muertos”. Foto: stjosemaria.org

La explicación del Día de Todos los Santos del Papa Francisco

El Papa Francisco explicó de una forma más clara la diferencia entra las celebraciones de la solemnidad de Todos los santos y la Conmemoración de los Fieles Difuntos:

  • “El 1 de noviembre celebramos la solemnidad de Todos los santos. El 2 de noviembre la Conmemoración de los Fieles Difuntos.
  • Estas dos celebraciones están íntimamente unidas entre sí, como la alegría y las lágrimas encuentran en Jesucristo una síntesis que es fundamento de nuestra fe y de nuestra esperanza.
  • En efecto, por una parte la Iglesia, peregrina en la historia, se alegra por la intercesión de los santos y los beatos que la sostienen en la misión de anunciar el Evangelio; por otra, ella, como Jesús, comparte el llanto de quien sufre la separación de sus seres queridos, y como Él y gracias a Él, hace resonar su acción de gracias al Padre que nos ha liberado del dominio del pecado y de la muerte”.
Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

También te pueden interesar